Posts Tagged ‘Salud •’

Un encuentro curativo

21 octubre 2009

Todavía recuerdo muy bien como me sentí cuando la doctora me miraba por encima de sus lentes y me decía: „Usted tiene un 70 por ciento de insuficiencia del páncreas. Probablemente ha tenido una pancreatitis oculta. Esto es incurable; va tener que tomar encimas toda su vida.“

Por suerte ya conocía el A.F.I. Cuando llegué a casa me retiré a mi cuarto y me concentré con todo mi cariño en mi páncreas, sintonizándome con la sensación dolorosa de ese nudo contraído y obviamente sufrido.

Primero solo sentía esa sensación corporal. Pero en la medida en que entraba en esa parte mía, ese nudo se iba suavizando y abriendo poco a poco. En un momento dado ya no era solo una sensación corporal, ya no era solo mi páncreas como órgano físico, si no era una parte mía y podía tener acceso directo a ella. En ese instante sentí como mi corazón se inundaba de mucha compasión y amor y desde esa compasión le pregunté a mi páncreas que era lo que necesitaba para curar.

Y la respuesta fue instantánea: necesitaba amor y limpieza. Si, limpieza, porque estaba ahogándose en pesticidas y metales pesados. Eso fue un momento clave porque tras muchas experiencias frustrantes con los “doctores normales“ tenia mucho recelo con la medicina ortodoxa. Pensaba que ellos veían las enfermedades muy aisladas y que en el fondo todas las enfermedades tenían una causa psíquica.

En ese momento comprendí que mi actitud de que “toda enfermedad es psíquica“ también era muy aislada. Era una forma de soberbia de mi mente que no le daba al cuerpo la importancia vital que en realidad tenía. De la postura “materialista“ de la medicina ortodoxa me había inclinado al otro extremo. No había asumido con suficiente profundidad ese hecho obvio que mis órganos tenían sus tareas y necesidades muy especificas y obedecían a leyes naturales que solo se podía sobrepasar pagando un precio.

La actitud de sobreestimar lo psíquico a costa del cuerpo era la actitud de un arquitecto diciendo a sus albañiles: „No se quejen del cemento malo, de las vigas quebradas y del exceso de polvo que lastima sus pulmones: simplemente pongan mas voluntad.“ Una actitud poca amorosa y muy separada de la realidad. De ese encuentro con mi páncreas aprendí que cuando el cuerpo tiene un problema siempre son varios factores que entran en juego y por eso ahora siempre trato de abarcar todos los niveles involucrados.

La buena noticia de todo esto fue que después de unos dos meses de sesiones intensas con el A.F.I., dando le mucho amor y energía a mi páncreas y a su vez haciendo un tratamiento de desintoxicación, mi doctora quedó perpleja cuando me dijo que la insuficiencia incurable de mi páncreas ya no existía, que mi páncreas ya funcionaba un cien por ciento. ¡Que júbilo cuando tiré mi última caja de encimas carísimas a la basura!